María Etelvina

Vilches Rojas

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Etelvina era militante del Partido Socialista de San Antonio en 1973 y, desde temprana edad, había estado vinculada al activismo político. Junto a su hermano, un reconocido dirigente sindical de la Dirección de Aguas de la comuna, participó activamente en las actividades del PSCh, llegando a asumir el cargo de tesorera, función que continuó ejerciendo clandestinamente durante la dictadura.

 

El 11 de septiembre, mientras permanecía en su casa con sus padres, escuchó la primera transmisión de la Junta Militar por la radio y comprendió la magnitud de los eventos que sacudían al país. Su reacción fue inmediata: salió en busca de su hermano, que trabajaba en una oficina cerca, enfrentándose a un escenario donde las fuerzas armadas ya tomaban el control de la ciudad.

 

Al llegar al lugar, se encontró con otros miembros del partido que se habían reunido allí. En ese momento, la gravedad de la situación se hizo evidente. Decidida a proteger la identidad de sus compañeros, regresó a su casa y quemó todos los documentos que tenía en su poder: fotografías, propaganda, carnets y listas de reuniones; anticipando así el allanamiento de militares que tendría lugar días después.

 

Pertenecía a la facción socialista liderada por Carlos Altamirano y, como otros integrantes, su nombre fue mencionado en los bandos transmitidos por la radio local. Estaba convencida de que presentarse ante el ejército significaba su desaparición; sin embargo, enfrentó la situación con entereza. Pasó tres días detenida en Tejas Verdes, tiempo en el que fue interrogada en una habitación por cuatro oficiales. Tras su liberación, le prohibieron salir de su hogar y quedó bajo vigilancia militar permanente. A pesar de ello, continuó colaborando de forma discreta.

 

En la actualidad, sigue viviendo en la misma casa donde creció y escribió las páginas más valientes de su historia. A pesar del miedo y las amenazas, con el retorno de la democracia reafirmó su militancia socialista y está convencida de que las nuevas generaciones deben convivir con la memoria y encontrar en ella una fuente de inspiración para construir el futuro.